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.Mukka.

Contestando a lo que nunca preguntaste

Anoche hubo momentos de flaqueza, no puedo negároslo, fueron fruto de la indecisión que siempre me caracteriza, del quiero y no puedo, del no saber nunca si el momento es apropiado, del pensar en lugar de actuar… quizás también tomara parte en esta reunión de sentimientos la envidia, el caso es que ninguno estaba invitado pero todos se presentaron, y yo que te tenia ahí en frente, mirándome, con esa tranquilidad que esparces en cada movimiento, después de tanto camino recorrido, lejos hasta de mi misma y a tan altas horas de la madrugada solo quería abrazarte, no sé como a que, tan solo dejarme caer sobre tu pecho y que él escuchara en silencio todo lo que yo quisiera contarle y sé que él lo haría, aún a pesar de esa armadura de indiferencia que te envuelve, con la que te defiendes del resto que te rodea y que intenta trepar hasta ti para subirte el yelmo y asomarse. Sé que esa coraza me dejaría pasar, igual que a Ella, quizás a mí  con menos esfuerzos, pero no sé si debería, es probable que si entro trastoque todo lo que hay dentro, siempre fui torpe de movimientos, no puedo asegurarte nada, porque ni yo misma estoy segura de nada, sin embargo Ella ofrece más seguridad, ya lo hizo con otros cuando la buscaron, un mínimo de dos años de seguridad hasta que llega otro que busca alojamiento en su corazón. Si, ya lo admití doce líneas más arriba, tengo envidia de Ella, pero no de sus seguros que te cubren por dos años, si no de su facilidad para embarcarse en algo tan complicado, tan dulce y tan doloroso a la vez, con esa seguridad que aparenta tener en cada trámite, porque estoy segura de que para ella solo son trámites y maneras de vivir, mientras que para otros son maneras de sobrevivir intentando no hundir al resto contigo. También tengo miedo, por los dos (tú y yo), Ella mueve ficha rápido y yo aún ando preguntándome, como de costumbre, el qué hacer,  no quiero quedarme una vez más atrás viendo como se escapa otra oportunidad y tampoco quiero que te haga daño. No creo que sea Ella la que te convenga, pero tampoco estoy segura de serlo yo, ni siquiera sé si quiero serlo… pero no quiero mantenerme al margen y tampoco puedo evitarlo… y ya voy por la séptima vez en este día que me quedo mirando un punto fijo con tu imagen nublándome la vista y la de Ella martilleando por doquier.
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