Hoy estoy triste, me levanté con un sabor amargo en los labios, con una lágrima recorriendo mi mejilla, con dolor de cuello, la ventana estaba abierta y las cortinas llegaban hasta los pies de mi cama. Después desayunando me acordé de que había soñado contigo...y recordé tu voz de nuevo, clara y grave, y entonces volví de nuevo a darme cuenta de que ya no volveria a contar tus pecas, ni volveria a escuchar tu voz llamandome... y la leche se derramó y se mezcló con las lagrimas que resvalaban por mi barbilla. No sé que es mejor en estos días, parece mentira es casi rutinario y aún no me acostumbro a que no estas y a que no vas a volver. Hoy me acordé de una frase que ha retumbado todo el día en mis oídos "..Existimos porque alguien piensa en nosotros, no al revés.." Entonces si soy yo la que hace que existas, si soy yo tu creadora por que no puedo hacer que vuelvas si nunca deje de pensar en ti para que desaparecieras... Al final decidí volver a la cama y dejar que el viento enjugara mis lágrimas.
Otra vez no cuentas, otra vez te callas, otra vez te ocultas y piensas equivocadamente que todo lo que tienes que decir a nadie le importa, a pensar que no me importa y otra vez vuelves, como siempre, a presuponer antes de tiempo. Vuelves a construir esa muralla de silencio, ese vacío que solo trae consigo lagrimas y rezos en vano. No todo es tan simple, no dentro de mi, no puedes adoptar posiciones sin esperar una reacción por mi parte, no debes asombrarte, estas recogiendo lo que sembraste, desconfianza y poco roce. Hoy como ves es un mal día, y no, no estas contribuyendo a que mejore, aunque no se de que me extraño, esto lo hiciste siempre, un tiempito bien y cuando menos me lo espero vuelve el silencio, como una ráfaga de viento frio que recorre la casa y desordena los papeles y las ideas, los sueños y... que te voy a decir, que te puedo decir sin que me responda tu silencio..
Podríamos decir que él es mi hombre ideal, reúne todas las cualidades necesarias que sé que me harían sentir yo misma, conseguiría sacarme de dentro del escondrijo que yo solita me he formado con los retales de mi pasado, con las noticias viejas, con las voces y los silencios que una vez hablaron, él podría, solo él. Es su forma de ser, esa forma de ser que aún no se había ni planeado ni forjado la primera vez que le vi. Una persona intensa, complicada, transparente y misteriosa a la vez. Que sabe cuando y donde se debe parar. Es espontáneo y eso es lo que da alegría a nuestras conversaciones, lo que me hace sentir viva. Esa espontaneidad, reflejada en su sonrisa, me hace pensar en el libre albedrío y da rienda suelta a mi imaginación y hace cosquillas a mis sentimientos, me hace olvidar, cual soma, dulce soma que emana de sus labios, de su ser. Pero sé que no hay posibilidad, sé que no es posible, sé y me duele reconocer que le haría daño, yo no soy su mujer ideal, no me parezco ni siquiera en la forma de pensar, somos tan distintas, el día y la noche, no funcionaria, y ahora prefiero olvidarle y poner tierra por medio, no quiero a mi hombre ideal, estoy segura de que le haría caer sin querer desde el precipicio más alto, y si él muere yo moriré con él, y con los dos todas las ilusiones y las verdades.
Estoy completamente a favor del permitir el matrimonio entre católicos. Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo.
El catolicismo no es una enfermedad. Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales.
Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces,
podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, pueden incomodar a algunos.
Pero esto, además de ser más una imagen mediática que una realidad, no es razón para impedirles el ejercicio del matrimonio.
Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas.
También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por "el qué dirán" o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fu era del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familias católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones.
Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma, no es más que una forma un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: Aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia.
Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente del que mi opinión, espero, no resulte demasiado radical: También estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos.
Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo de "¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!".
Veo ese tipo de críticas y respondo: Si bien es cierto que los hijos de católicos tienen mucha mayor probabilidad de convertirse a su vez en católicos (al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad), ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás.
Pese a las opiniones de algunos y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres.
En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitírseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción.
Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales.
Creeme cuando te digo que mi mirada se pierde en el infinito, que te busca, que no te encuentra, que te anhela, que esa ansia por tenerte más cerca no desaparece, que nada que hagan, digan y por mucha gente que haya en mi vida, nada podrá jamás suplirte en ella, nada cubrirá el vació que dejaste, se que todo se acaba superando, pero dame tiempo, no quiero olvidarte. Un laberinto de puertas y sin salida aparece en mi cabeza, no me deja pensar, detrás de cada puerta estas tú, pero eres vano sueño, utopía. Acostumbrarme no es difícil, es simplemente algo imposible, algo impensable. Los días pasan y la herida sigue abierta, yo sigo ausente, ausente seguiré hasta que tu vuelvas, ausencia permanente. Tu recuerdo me mantiene, me enturbia y me envuelve, te persigo y no te hallo, todo se nubla todo oscurece y ahí sigo yo, cuerpo inmóvil, pesando 21 gramos menos, inerte hasta que tu regreses, viajando en profundos sueños a tiempos mejores, a tiempos en lo que tú aún poblabas mi vida. Alma muerta, alma errante.
Estoy hasta los cojones de morderme la lengua, tengo el estomago revuelto de tanto tragarme las palabras, me chillan los oídos y me duele la garganta de aguantarme para no gritarte PUTA!! cuando pasas por mi lado, con tu puta cara de indiferencia mezclada con ese victimismo que te caracteriza y que me eriza el bello, una nausea desde lo más profundo de mi ser recorre mi esófago. Eres como la cal viva, arrasas y destrozas todo lo que tocas, no te odio, te repudio. Harta de tus mentiras y de tus cuentos, todo lo que sale de esa boca agria la verdad y la transforma a su paso. No quiero pasar más tiempo a tu lado, al lado de alguien que disfruta al ver recorrer una lagrima por mi mejilla, alguien que disfrutó siempre haciendo daño y volviendo a su paso todo negro y estéril. Me enerva y escuece tu presencia, y me irrita tu mirada. No es asco lo que te tengo, ya pasé esa etapa de escupir en todo lo que me recordaba a ti, ahora es simple indiferencia, ya no me haces daño, esa etapa pasó con la de los gargajos... No me haces daño, no me haces daño, no me haces daño... tengo esa frase tatuada en la pared de mi recuerdo de tanto repetirla en mi memoria. Y por fin se ha convertido en realidad, tu crueldad solo produce un efecto en mi, la carcajada!! Eres patética y patética morirás, que Lucifer te acoja en su seno lo antes posible, aquí nadie llorara tu perdida. Tal día hará un año, y solo se acordaran las ratas.
Andrés, que así era como ella le llamaba, era un hombre elegante y atractivo, de risa fácil, una risa que dejaba entrever una hilera de dientes perfectamente colocados y que dejaba a su paso unos hoyuelos pícaros en su pálido rostro. Estaba entrado en años, o al menos eso decían las canas que vestían su cabello liso y suave, peinado siempre con una raya a la derecha. Tan sólo le había visto tres veces en su vida, la primera fue en un bar por el que ella solía parar muy a menudo, y en el que él entró casi por casualidad. Muchas veces recordaba ese momento y ese día de lluvia que le hizo conocer sus ardientes ojos azules. La segunda vez fue en la calle donde ella trabajaba, estaba parada, fumando, y el pasó en un coche plateado, el mundo se detuvo y se miraron, ella observaba sus manos, unas manos grandes y un tanto huesudas, delicadas y pálidas como su cara. Una cena de empresa le regaló a Paula (Lola) el tercer encuentro con Andrés, una noche inolvidable y mil noches de sueños pensando en él. Aquella noche estaba apoyada en la pared cuando pasó caminando, se paró delante de ella y le pregunto si le pagaba antes o después y, que si ponía ella los condones. Tenía una voz cálida y grave que envolvía sus palabras en susurros cuando chocaban con el aire que despeinaba y alborotaba su pelo.
Se aprueba la ley que permite a las personas homosexuales casarse en España. Chapó!! =) Perdida de mi primer vuelo, la primera vez que volaba jajaja =)
Es simplemente que no me gustan los cambios, me asustan... Este mundo gira, pero demasiado deprisa para mi. No tengo columnas a las que amarrarme, todas calleron ya. Es como si todo bajo mis pies, ese suelo que en sus tiempos era fuerte, ahora fuese simple barro que se desliza entre mis pantorrillas, a la vez que me hundo en ese lodazal que es el recuerdo, esa fotografia borrososa ya por las lágrimas y desgastada por los roces de mis besos. No me sirve llorar, mis lágrimas no harán más que hidratar ese barrizal, no sirven los gritos, no hay boton de STOP en este mundo, solo puedo arañar la débil tierra para luchar contra el remolino que se forma debajo de mi y que me absorbe. Quizás haya tardado mucho en darme cuenta de que las cosas ya no iban bien, tardé en ver como mis pilares más firmes caían y de como me fui rodeando de mierda y de escombros, que solo me dañaban al caer sobre ellos, y no preguntes por qué, limitate a leer y a callar, como yo tantas veces hice, y no reproches ni me hables, esas palabras rebotarán debido al escudo que forma al bailar este mundo.
Mi lado oscuro esta escondido, guardado bajo llave, solo lo saco cuando ella está delante, me lo nota en la mirada, a través de mis ojos cristalinos, se refleja desde dentro, la susurra y se pasea de un ojo a otro, acechándola a cada instante, cortándole la respiración a cada parpadeo. En ese momento soy yo la que se esconde en la caja, cerrada bajo llave, con la luz apagada y los oídos tapados, con un enorme zumbido en la cabeza y un soplido constante en la nuca. No se que ocurre mientras tanto, yo solo recojo los pedazos.
El otro día estaba buscando mi partida de nacimiento, para renovar unos papeles, ahora para todo te la piden, y encontre esto, dentro de una caja, nunca la había visto antes, me trajo tantos recuerdos y olores... =(
Querida Raquel:
Supongo que te extraña recibir una carta mía faltando yo pero esto, como todo, tiene su explicación, y es que te quiero, y quiero que me tengas cerca de ti en todo momento, se que no es lo mismo mi vida, pero algo se acerca. Aunque ahora no lo entiendas muy bien, llegará un momento en que lo entenderás. Esto me deja más tranquilo, hace que me marche con la seguridad de que me habrás conocido un poquito más. Quiero también pedirte perdón por faltarte, aunque no fue culpa mía el marcharme y nadie podía hacer nada para evitarlo, créeme tú me haces tanta falta aquí, como yo a ti. La explicación que te puedo dar para que leas esta carta a los 17 años es que considero que ya te habrás convertido en una personita maravillosa y madura para entenderlo aunque solo sea un poquito, se que es una edad difícil, pero también se que tú sabrás llevarla a la perfección y me encantaría estar ahí para verte. El paquete que supongo te habrá dado mamá junto con esta carta, tiene fotos tuyas y mías cuando tu eras mas pequeña, fotos mías de joven, cartas, secretos, escritos, y mil pedacitos de mi corazón que desearía que incorporaras al tuyo. Supongo que ahora son demasiados recuerdos juntos y tendrás la cabeza a punto de estallar, no te preocupes, lo entiendo. No llores pequeña, tranquila, se que es difícil mi niña. Recuérdame siempre. Yo lo haré Te quiere tu padre. Muchos besos y abrazos
¡Por aquí se ve que han estado hace no mucho mi capitán!
¡Corred, corred, creo que por allí se oyen sus gritos de guerra!
¡Sí, yo he visto unas plumas rojas hacia la parte de las ruinas!
¡No huyáis cobardes indios ... daremos con vuestro paradero y os coseremos a balazos!
Mientras el grupo de los buenos cabalgaba a toda prisa por la zona nueva para atrapar al grupo de nómadas del Valle de los Muertos, el Sol avanzaba majestuoso hacia Poniente.
Al otro lado, cerca de las ruinas, Toro Manso y su tribu de los Nodonus planeaban la mejor forma de huir, para ello contaban con la ayuda de Perro Corredor, que estaba estratégicamente oculto cerca de la zona nueva, donde merodeaba el Séptimo de caballería. Allí era fácil esconderse gracias a los escombros.
¡¿Qué es eso?!
Es el viento... creo
¿¿¿Crees??? ¡Escucha bien!
¡Se divisan unos caballos a lo lejos!
El Séptimo de caballería se dirigía amenazadoramente veloz hacia el poblado indio del Valle de los Muertos.
¡¡Tu turu turu turu turuuuu !! ¡¡Tu turu turu turu turuuuu !!
Pese a ello los hombres de Toro Manso no se amilanaban, el plan estaba trazado: cuando el peligro fuera inminente Caniche Furioso daría la señal de auxilio desde el campamento, mientras que Perro Corredor al recibirla, si se encontraba sano y salvo, la devolvería confirmándoles que la vía de escape estaba expedita. Garantizando temporalmente la huída hacia un lugar seguro. Pero los pieles blancas sobre sus caballos se acercaban hacia el campamento indio con la intención de rodearles e impedir que escapasen.
¡¡Que no escapen!! ¡¡Cercar todas las salidas!!
¡¡No tenéis escapatoria !!
¡¡Estáis rodeados!!
Toro Manso sereno como bien indica su nombre y encomendándose a todos los patriarcas que le habían precedido en el Valle de los Muertos, sopesó las distintas posibilidades y tras un cántico de guerra y una danza de la serenidad ordenó a caniche Furioso hacer la señal.
Entonces Marquitos, que estaba en lo alto, desde donde divisaba el aparcamiento y la casa del enterrador dio la voz de alarma:
Antes de ponerse el Sol en el cementerio como cada tarde, el enterrador tomaba la avenida de los cipreses que atraviesa la zona nueva y separa la zona antigua de las obras desembocando en la calle de las ánimas que bordea la parte más decimonónica de este centenario Campo Santo.
Tengo tres hermanos, todos mayores que yo: Al mayor es al que más me parezco, y junto con el tercero es con los que más me relaciono. Al segundo apenas lo conozco. Y el tercero piensa que si le doy besos todo está genial y no hay problemas.
Supongo que no sabemos ser hermanos, y por eso nos comportamos como amigos
Todo esto se complica con el bicho que acostumbra a gritarme y que vive en nuestro conducto de ventilación.
Recuerdo una vez, no hace mucho tiempo la verdad, en la que decidí probar esto de ser invisible. Estaba yo de visita en casa de una tía mía que vive en Estados Unidos y oí que Ansar (Jose Mª Aznar- expresidente del gobierno español) se había mudado allí y que trabajaba de profesor en una universidad. Casualmente ese día daba una de sus conferencias y no lo dude dos veces, me hice transparente como el agua misma y me fui allí. Imagino que todos recordaréis aquel anuncio de televisión que mostraba los efectos de las drogas de una forma graciosa: Aparecían dos jóvenes, uno llevaba una camiseta con la palabra alcohol y su misión consistía en entorpecer el camino del otro muchacho. Supongo que ya no tenéis dudas de quien cambió el discurso de Ansar por uno incorrectamente escrito y quien le metió los dedos en la boca para perfeccionar su pronunciación.
Cuanto más la conozco, cuanto más profundizo, casi sin quererlo, más miedo tengo al contagio. Me aterra pensar que algún día pueda llegar a ser como ella, al fin y al cabo lo llevo en los genes. El roce hace algo peor que el cariño, y esto me tiene preocupada. Últimamente estoy comenzando a exagerar las cosas y a mentir como ella, toso y no me pongo la mano, me enfado demasiado por cosas que son insignificantes y comienzo a usar sus tácticas para minar la personalidad y machacar sin compasión al contrincante, es decir, a todos aquellos que no comparten mi opinión. No quiero regalarle a mi sobrino un jersey de lana usado y tener la mala baba de decirle a mi cuñada que lo hice yo. Creo que me esta atrapando, lo noto fluir dentro de mi, tengo el mal dentro y fuera, convivo con él, pero aún así podría ser peor, cuando llegase a su edad, podría preparar la comida para mis hijos sin lavarme las manos después de haber ido al baño o después de haberme hurgado en la nariz mientras veía el programa de Mª Teresa Campos.
Por que a las doce; tocar night and day; marcando las doce; que por muy; no haya; le comentó; había tomado ya; no se enteró de nada.
Marcando las doce, como cada jueves, estábamos todos allí. Por que a las doce, todos los jueves nos reuníamos para charlar. Marta se estaba sirviendo un café cuando Jaime entró por la puerta, se quitó el abrigo y tras sacudirle algunos copos de nieve, lo colgó y se acercó a la chimenea. Silvia se aproximó a Carlos y le comentó algo que más tarde saldría a relucir a medida que avanzara la noche. Tras varios temas de Thomas Armingthon, comenzó a tocar Night and Day. Todo parecía ocurrir normalmente hasta que Samanta preguntó qué se iba a hacer en relación con la desaparición de Juan, ya eran varias las personas que le habían preguntado por él y ella hasta entonces sólo había sabido responder con una negación de cabeza. Algunos decidieron no escucharla, entre ellos Miguel que como de costumbre no se enteró de nada. El ambiente comenzó a cargarse, Silvia no entendía por que Samanta se empeñaba siempre en estropearlo todo, y Carlos intentaba calmarla a pesar de estar muy de acuerdo con ella. Jaime comenzó a hablar en un tono algo conciliador y pausado: Silvia, tranquilízate, sabíamos que este tema iba a salir a la luz, antes o después, así que es mejor ahora que estamos todos . Marta, que hasta entonces no había participado en la conversación se levantó para servirse otro café a pesar de que había tomado yauno y eso suponía pasarse de la raya, pero es que la noche parecía larga. Según se dirigía a su asiento con el café en la mano comenzó a decir que algo había que inventarse si querían acallar los rumores de la gente, estaba claro que ninguno deseaba más que nadie pasar página y olvidar. En esos momentos Miguel se levantó y dijo que por muy de acuerdo que estuviera con Marta no había nada que pudiese explicar la desaparición excepto la verdad. Todos se quedaron algo pasmados con la decidida intervención de Miguel, pero asintieron con la cabeza, después se echaron a reír. Samanta volvió a tomar la palabra : Puede que no haya otra explicación más coherente que la verdad pero algo se nos tendrá que ocurrir, todos sabemos cómo son los de fuera y no entenderán la verdad, simplemente no podemos correr el riesgo, debemos inventarnos algo pero ya! . Tras callar Samanta todos permanecieron en silencio, yo me ausenté unos minutos y cuando volví Carlos me atravesó con su mirada. Silvia se me acercó y me explicó la tapadera, la mentira que se suponía teníamos que contarle al resto sobre la desaparición de Juan, al cabo de un rato se aproximaron las sirenas de policía y las luces de sus coches.