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 A decir verdad son varias cosas las que nunca he confesado a nadie, pero las más inocentes y curiosas son éstas, las demás, creo, que nunca las confesaré; esas me las guardo para mí. Todas sucedieron durante mi infancia. Tenía muchas teorías. Por ejemplo, cuando caminaba por la calle, contenía la respiración hasta encontrar a una persona que reuniese alguna cualidad que yo quisiera tener cuando fuese mayor. Si me topaba con una persona poco agraciada o difícil de mirar, contenía la respiración y aprovechaba huecos, que yo determinaba claves, para respirar o respiraba con la nariz disimuladamente debajo de la chaqueta. Este comportamiento debía pasar inadvertido, porque sólo yo tenía ese “poder”. Otra de mis teorías, era que, si podía ser capaz de decir, por ejemplo, supercalifragilisticuespialidoso, siete veces seguidas en el tiempo que duraba un anuncio y sin confundirme, aquello que yo quería, que generalmente era poder ir al parque pronto aquella tarde, pues se cumpliría. Evidentemente eran ejercicios complicados pero que yo misma sabía de antemano que podría superar.  Los marginados, los estafados, los torturados, los oprimidos; los refugiados, represaliados, desamparados y empobrecidos; los derrotados, vituperados, desesperados y desnutridos ; los desterrados, los mutilados, los postergados, los excluidos. Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. Las dominadas, las maltratadas, las insultadas y malqueridas; las despreciadas, las amarradas, amedrentadas, desposeídas; las desgraciadas, las azotadas, apaleadas, prostituidas; las repudiadas, abandonadas, desheredadas y malvendidas, Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. Los postergados, los expulsados, los explotados, los exprimidos; los infectados, los desechados, desenraizados y perseguidos. los expoliados, ninguneados, damnificados, reconvertidos; los exaltados, los arrojados, soliviantados y decididos, Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. Las engañadas, las mancilladas, las sojuzgadas, las ofendidas; las traicionadas, las humilladas, decepcionadas y escarnecidas; las agraviadas, las calumniadas, vilipendiadas y aborrecidas; las enfadadas, las indignadas, las sublevadas, las atrevidas Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. Algo dirán, dirán, diraán, aalgo dirán. He poblado tu vientre de amor y sementera, He prolongado el eco de sangre a que respondo y espero sobre el surco como el arado espera: he llegado hasta el fondo.
Morena de altas torres, alta luz y ojos altos, esposa de mi piel, gran trago de mi vida, tus pechos locos crecen hacia mi dando saltos de cierva concebida.
Ya me parece que eres un cristal delicado, temo que te me rompas al más leve tropiezo, y a reforzar tus venas con mi piel de soldado fuera como el cerezo.
Espejo de mi carne sustento de mis alas, te doy vida en la muerte que me dan y no tomo. Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas, ansiado por el plomo.
Sobre los ataúdes feroces en acecho, sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho hasta el polvo, esposa.
Cuando junto a los campos de combate te piensa mi frente que no se enfría y aplaca tu figura, te acercas hacia mi con boca inmensa de hambrienta dentadura.
Escríbeme en la lucha, siénteme en la trinchera: aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo. y defiendo tu vientre de pobre que me espera, y defiendo tu hijo.
Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado, envuelto en un clamor de victoria y guitarras, y dejaré a tu puerta mi vida de soldado sin colmillos ni garras.
Es preciso matar para seguir viviendo. Un día iré a la sombra de tu pelo lejano. Y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo cosida por tu mano.
Tus piernas implacables al parto van derechas, y tuimplacable boca de labios indomables, y ante mi soledad de explosiones y brechas, recorres un camino de besos implacables.
Para el hijo será la paz que estoy forjando. Y al fin en un océano de irremediables huesos tu corazón y el mío naufragarán, quedando una mujer y un hombre gastados por los besos.
Miguel Hernández Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo, algunas hojas verdes le han salido. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero!Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. No será, cual los alamos cantores que guardan el camino y la ribera, Habitado de pardos ruiseñores. Ejercito de hormigas en hilera va trepando por él y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. Antes que te derribe, olmo del Duero, con su hacha el leñador, y el carpintero te convierta en melena de campana, lanza de carro o yugo de carreta; antes que rojo en el hogar, mañana, ardas de alguna mísera caseta, al borde de un camino; antes que te descuaje un torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas; antes que el río hasta la mar te empuje por valles y barrancas, olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. Mi corazón espera también hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.
Antonio Machado (En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, a quien tanto quería)
Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas, compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas y órganos mi dolor sin instrumento, a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento. Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grnde que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos, y sin calor de nadie y sin consuelo voy de mi corazón a mis asusntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estas rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta de piedras, rayos y hachas estridentes sedienta de catastrofes y hambrienta.
Quiero escabar la tierra con los dientes, quiero apartar la tierra parte a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte, y besarte la noble calabera, y desamordazarte y regresarte.
Volverás a tu huerto y a mi higuera: por los altos andamios de mis flores pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas, y tu sangre se irán a cada lado disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado, llama a un campo de almendras espumosas mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas... del almendro de nata te requiero: que tenemos que hablar de muchas cosas compañero del alma, compañero.
Miguel Hernandez  Por que a las doce; tocar night and day; marcando las doce; que por muy; no haya; le comentó; había tomado ya; no se enteró de nada. Marcando las doce, como cada jueves, estábamos todos allí. Por que a las doce, todos los jueves nos reuníamos para charlar. Marta se estaba sirviendo un café cuando Jaime entró por la puerta, se quitó el abrigo y tras sacudirle algunos copos de nieve, lo colgó y se acercó a la chimenea. Silvia se aproximó a Carlos y le comentó algo que más tarde saldría a relucir a medida que avanzara la noche. Tras varios temas de Thomas Armingthon, comenzó a tocar Night and Day. Todo parecía ocurrir normalmente hasta que Samanta preguntó qué se iba a hacer en relación con la desaparición de Juan, ya eran varias las personas que le habían preguntado por él y ella hasta entonces sólo había sabido responder con una negación de cabeza. Algunos decidieron no escucharla, entre ellos Miguel que como de costumbre no se enteró de nada. El ambiente comenzó a cargarse, Silvia no entendía por que Samanta se empeñaba siempre en estropearlo todo, y Carlos intentaba calmarla a pesar de estar muy de acuerdo con ella. Jaime comenzó a hablar en un tono algo conciliador y pausado: “ Silvia, tranquilízate, sabíamos que este tema iba a salir a la luz, antes o después, así que es mejor ahora que estamos todos ”. Marta, que hasta entonces no había participado en la conversación se levantó para servirse otro café a pesar de que había tomado ya uno y eso suponía pasarse de la raya, pero es que la noche parecía larga. Según se dirigía a su asiento con el café en la mano comenzó a decir que algo había que inventarse si querían acallar los rumores de la gente, estaba claro que ninguno deseaba más que nadie pasar página y olvidar. En esos momentos Miguel se levantó y dijo que por muy de acuerdo que estuviera con Marta no había nada que pudiese explicar la desaparición excepto la verdad. Todos se quedaron algo pasmados con la decidida intervención de Miguel, pero asintieron con la cabeza, después se echaron a reír. Samanta volvió a tomar la palabra : “ Puede que no haya otra explicación más coherente que la verdad pero algo se nos tendrá que ocurrir, todos sabemos cómo son los de fuera y no entenderán la verdad, simplemente no podemos correr el riesgo, debemos inventarnos algo pero ya! “. Tras callar Samanta todos permanecieron en silencio, yo me ausenté unos minutos y cuando volví Carlos me atravesó con su mirada. Silvia se me acercó y me explicó la tapadera, la mentira que se suponía teníamos que contarle al resto sobre la desaparición de Juan, al cabo de un rato se aproximaron las sirenas de policía y las luces de sus coches. No puedo ser lo que no soy Pesa tan poco lo que doy Pero en el alma de mis versos Está la llave del secreto De cuanto quise y no te di
Se que perdí la razón Fue detrás el corazón Es que a pesar de lo que amé Como jamás habia amado No supe amarte a ti, lo sé
(Encontrarás) Es locura y no es tristeza Lo que me parte en dos la voz (Encontrarás) Cuanta herida, que belleza Saber que aún queda mucho amor Que si te vas, o si me dejas Voy a volar muy lejos del dolor (Encontrarás) Que perderte, no te miento, no me cuesta No me cuesta..
Después de mí otra quizás Y como yo, solo otra más Y en el espacio que le cedo Dale mi amor y tiempo nuevo Todo lo que ya no espero.
Yo volveré a lo que fui Fuerte y apiádate de mi Y tu perdido entre mis versos Descubrirás tarde el secreto Y entenderás cuanto te di
(Encontrarás) Es locura y no es tristeza (Es tristeza) Lo que me parte en dos la voz (Mmm) Cuanta herida, que belleza (Que belleza) Saber que aún queda mucho amor (Mucho amor) Que si te vas o si me dejas (Si me dejas) Voy a volar muy lejos del dolor (De este dolor) Que perderte no te miento No me cuesta (No me cuesta) Yo (yo) Al verte sonreir (al verte sonreir) Soy (soy) El niño que ayer fui (el niño que ayer fui) Si yo velo por tus sueños El miedo no vendrá y asi sabrás lo bello que es vivir
Caen (caen) Mis lagrimas al mar (mis lagrimas al mar) Tú (tú) No me veras llorar (no me veras llorar) Es que solo tu alegría Amansa mi dolor y así yo sé lo bello que es vivir
Lalalalalalala....
Si Mi corazón siempre estará Donde esté tu corazón si tu no dejas de luchar Y Nunca pierdas la ilusión Nunca olvides que al final habrá un lugar para el amor
Tú (tú) No dejes de jugar (no dejes de jugar) No (no) No pares de soñar (nunca pares de soñar)
Que una noche la tristeza Se irá sin avisar y al fin sabrás lo bello que es vivir
Lalalalala...
Que una noche la tristeza Se irá sin avisar y al fin sabrás lo bello que es vivir Se irá sin avisar y al fin sabrás lo bello que es vivir
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