.Mukka. |
Solo quiero ser, más rápido que ellos echar todo a perder un día tras otro y un buen rato después, saber llegar a casa antes de que el sol¡¡¡me diga que es de día!!! |
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Sono un grande falso mentre fingo l'allegria, Un escalofrío recorrió su cuerpo, se lanzó sobre la cama hundiendo la cabeza en la almohada y comenzó a llorar con la extraña certeza de que su tiempo se acababa. Era un llanto irrefrenable de rabia contenida y muchos sueños rotos. De repente tuvo la sensación de que había malgastado su tiempo. Siempre quiso viajar a Roma y enamorarse de un italiano de pelo rizado y labios carnosos que le cantase al oído canciones de Tiziano. Que cogiese fuerte sus manos y corriese tras ella por todas las calles de la ciudad. Siempre quiso tener su propia casa, decorada por ella con cada recuerdo, una casa que tuviera una habitación de cada color, en la que nunca faltarían ni el morado ni el azul. Siempre quiso saber como sería su vida sin los gritos del monstruo tras de ella. Le abría gustado tener un amante en cada puerto, pendientes siempre de cada uno de sus movimientos, soñando que son los únicos que saborean sus besos... Pero nada de esto llegaría para ella porque acababa de darse cuenta de que nunca sería la chica con la que soñaba de pequeña. Su pelo nunca sería suficientemente largo como el de aquella, no sería nunca tan alta, ni sus labios serían tan suaves, ni sería nunca tan perfecta, ni tan risueña, ni tan delgada, no. Sus ojos no serían tan verdes, ni su mirada tan profunda, nunca escribiría ni la mitad de bien que ella... Nunca tendrá una casa con una habitación azul, ni un amante italiano, ni canciones inspiradas en ella. Nunca nadie vendrá para correr tras su aroma y el monstruo nunca se marchará de su vera. Así que llora a cada cambio de estación porque está segura de que si nada de todo eso ha ocurrido en veinte años, otros veinte no van a cambiarlo. Llora y se pregunta ¿Entonces todo esto para qué? Y se siente cada vez más pequeña e insignificante, como viviendo sin permiso y alejada del camino que debería haber seguido. Y cada vez es más dificil tenerte cerca sin desear acariciar tus labios con las yemas de mis dedos. Caminar junto a ti sin cogerte de la mano, sin aferrarme a tu cintura. Mirarte sin sentir escalofríos. Cada vez me es más dificil no nombrarte en cada frase que articulo, no verte en cada sombra. Se me hace casi imposible frenar cada impulso y parecer indiferente si estás cerca. Me muerdo el labio por no atacar al tuyo. Cada vez es más dificil mantenerte al margen de mis sentimientos, porque si los descubres huirás entre carcajadas como hicieron otros. No puedo permitirme otro error más, no puedo dejarte destapar mis emociones, no sin estar segura de cada paso, no sin antes averiguar tus pensamientos. Ya no tienen sal mis lágrimas, Hoy tocaba limpieza profunda de cuarto, siempre la rehuyo, pero en estas fechas no me queda otra alternativa. Durante todo el año acumulo muchos recuerdos que a su vez reúnen mucha mierda. Siempre encuentro tesoros en estas batidas de limpieza. Esta vez encontré una postal destinada a ti, moreno, de mi viaje a Barcelona, que nunca te llegó porque no fui capaz de mandartela. Me imaginaba tu cara de sorpresa al recibirla, una sorpresa con un matiz que a mi se me antojaba negativo. Esto demuestra lo poco que te conozco, lo sé, pero fue y es aún más fuerte el miedo al rechazo que la vergüenza que me quede a estas alturas. Te imaginaba recibiéndola de mil maneras diferentes, y en todas ellas aparecías con una chica guapisima del brazo y haciéndole, como resulta evidente, más caso a la muchacha. El recordarte a través de esta postal me hizo buscar la que tú me mandaste desde Londres, la guardo en uno de mis cuadernos de bitácora, por llamarlos de alguna manera, de tapas de vaca. La leí un par de veces y me hice la pregunta que siempre me hago cuando la encuentro "¿Será zurdo?" Y entonces rompí a reir, porque siempre detrás de esa primera pregunta, que no va a ninguna parte, surgen otras diez o veinte que se agolpan en silencio, como la de "¿Aún se acordará de mi?". Y vuelvo a estar otra vez donde me quedé la última vez, preguntándome que tal estarás, si pasearás o no del brazo con la Japo, si sigo siendo tu bicharraquina o eso se lo llamabas a todas... preguntándome que harás en estas fechas, si estas o no por los Madriles. No puedo evitar acordarme de las veces que tuve tu cara a sólo un palmo de la mia y no te convencí para que te quedaras, que no te deje verme por temor a que escaparas. Y aún así escapaste, porque no supe quitarme la vergüenza, porque dejé que me comiera el miedo. Y de vez en cuando me da el venazo y me acuerdo de ti de forma consciente, o no, y te escribo o te felicito y no es más que un burdo intento por llamar tu atención, pero esa ya la perdí hace tiempo. O ¿no?. Que dices moreno, ¿salimos a bailar?. |
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