|
Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2008.
 Tú te entiendes con los acordes, yo charlo con las nubes y estampo lo que siento en el papel, mientras tú lo dibujas con tus FAs en cada oído que se preste. Eres solo un patrón que se repite, una y otra vez a lo largo de mi vida, que tiende a aparecerse en rostros diferentes, de distintas edades y con un fin que se me antoja el mismo: hacerme aprender de mis errores, ser más valiente y decidida, más lanzada, menos racional... Pero para sorpresa y desengaño del que observa, nunca hay cambio por mi parte, no hay evolución, y por tanto tampoco hay recompensa, así que el patrón se disipa y como vino se va, dejando las ganas enganchadas a mis labios y yo la espera colgando de su boca.  Porque es música lo que corre por nuestras venas y tu boca el aire que me despeina al son de tus caricias. Son letras lo que inundan mi cabeza y dudas las que ahogan mi corazón. Quiero y no quiero volver atrás. Quiero volver a empezar, con la misma música de fondo, contigo mirandome de otra manera, de esa manera, en el mismo lugar, pero un centimetro más a la izquierda, más a tu vera, con tu mano cogida de mi mano. Porque me he perdido muchas cosas por quedarme dormida y llegar tarde, por quedarme soñando, jugando con tu silueta entre las sábanas, agarrada a la almohada. Quiero volver a empezar, en otra época, en otro mundo, con otras reglas, pero con la misma música y el mismo viento.  Estoy cansada, así que me tumbo y cierro los ojos, aislando todo ruido y tratando de escuchar a mi corazón, que es pequeño y grita poco. Respiro profundo y escucho, ahora no está ella y puedo dejarle hablar. Me habla de ti y de lo mucho que te añora, de las noches que te sueña, de las lágrimas que le roba la soledad, de cuando se levanta por las noches y te busca en cada parte de mi ser, para acostarse a tu lado, a la vera de un recuerdo. Se hace un nudo en mi garganta, pero lo retengo a mitad de ésta, justo antes de que salga, es un llanto que me impediría seguir escuchándole, así que dejo que se escape y resbale por mis ojos. Me habla de lo que sentía cuando ellos se acercaban y de todo lo que aún, ni él ni yo, hemos vivido, entonces yo aprovecho y pongo música con la que sé que late fuerte y me hace sentir viva, a pesar del vacio, aún a sabiendas de que queda poco para que ella entre chillando por la puerta entre mentiras y falsas apariencias, aún cuando fracaso y le hago fracasar. Viva a pesar de la tristeza que me amarga la sonrisa y que le hace parecer más pequeño y frágil, a pesar de los golpes que le doy y que nos dan. Viva y dispuesta a seguir en el camino, aunque ya no estés, aunque él nunca vaya a venir y aunque ella siga tirándome piedras desde atrás.
 Algo se me ha roto por dentro, no digo hoy, hace tiempo que lo oigo cacharrear, y el no verte no ayuda a que se recoloque, ni me ayuda a mantener el equilibrio. Necesito que me saquen de este vaso de agua en el que me ahogo, que se sienten a mi lado, a mirarme, necesito que empiecen a hablarme, de lo que sea pero que me hablen y me cojan de la mano y no me suleten, no hasta que deje de llorar. Necesito que me den razones para levantarme y seguir caminando porque yo ya me cansé de cazar ilusiones, de vivir sueños que no me pertenecen. Ya son demasiados tropiezos en tan poco recorrido, demasiadas espinas clavadas en mis pies, demasiadas lágrimas derramadas y textos rotos, gritos mudos que me ensordecen el alma, un alma que tuve que atar para que no se fuera detrás de ti.
|